baila danzante al ritmo que sus piernas
se quiebran y mutilan de tanto tiritar
Dos brazos agitados que vacilan
ante la ventisca originada
Tres amantes sin color
me entierran en arena rosada
y crean una verdadera tumba
con los escombros resultantes
Y dentro de ella sólo veo
su falsa silueta, pétrea aún
y dentro de ella aún oigo la
infeliz y desdichada jerga
que utilizaron tantas veces contra nosotros
Como si las páginas finas y
doradas hubieran cobrado vida
a causa del sacrificio higueral
Inesperada aparición de las lenguas de fuego
aquellas que mi señor me ha prohibido usar
y las que, como antorchas
destartalan lo que es mi pulmonar y humeante féretro
El rosa se vuelve verdoso
y procrea conmigo
creando una masa de interacciones
ayudando a las hermosas azucenas a florecer
mientras concibo un bello rubicundo
tan parecido a las lenguas incorpóreas
como mi talada mente de madera
al pulmón del invierno
caemos finos como azúcar


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